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jueves, 14 de marzo de 2013

insectos


La Araña
La estructura corporal de la araña es similar a la de otros arácnidos en el sentido de que está formada por un cefalotórax anterior (delantero), o prosoma, y un abdomen posterior, u opistosoma. Las dos partes están separadas por un delgado tallo o pedicelo que da al animal la flexibilidad necesaria para hacer uso de la seda que segrega. En el cefalotórax suele haber cuatro pares de ojos simples que tienden a ser más grandes en las arañas cazadoras y más pequeños en las que tejen telas elaboradas.
Cada uno del primer par de apéndices o quelíceros presenta una abertura en el extremo que está conectada a una glándula venenosa. Los dos apéndices siguientes son pedipalpos, similares a patas pero por lo general modificados en forma de palpos. En el macho, el pedipalpo lleva un peculiar aparato copulador. En el cefalotórax hay también cuatro pares de patas ambulatorias. En el abdomen hay unos apéndices modificados, las hileras, que sirven para segregar seda. Las aberturas respiratorias del abdomen llegan hasta unos pulmones en forma de libro (con una estructura en capas) o a un sistema de tubos (tráqueas) para transportar el aire, o a ambos.
El sistema digestivo de las arañas está adaptado en exclusiva a la ingesta de líquidos, ya que la digestión de las presas suele producirse fuera del cuerpo. Una vez realizada ésta, chupan los fluidos resultantes. Determinadas partes del cerebro, bastante complejo, pueden ser de mayor o menor tamaño dependiendo de si el animal detecta a la presa por medio del tacto o por medio de la visión.
Las arañas son por lo general carnívoras y se alimentan sólo de presas vivas. Pueden aplastarlas por medio de los pedipalpos, y los quelíceros casi siempre tienen glándulas que les permiten inyectar veneno. La picadura de algunas arañas grandes puede ser dolorosa, pero la mayor parte de las especies son demasiado pequeñas para atravesar la piel del hombre, y sólo unas pocas son peligrosas para el ser humano. Éstas son la viuda negra y sus parientes próximos, que no son agresivas y sólo pican al hombre para defenderse. Su picadura, muy dolorosa, va seguida de mareos, dificultades para respirar y otros síntomas; aunque la mordedura rara vez es fatal, sobre todo si la víctima es un adulto sano, es conveniente buscar asistencia médica de inmediato.
Además de las tejedoras, muchas arañas persiguen a sus presas o las cazan al acecho. Las cazadoras tienden a depender de la visión si se alimentan durante el día, y del tacto si lo hacen durante la noche. Las arañas saltadoras pueden tender emboscadas a sus presas, y un cierto número de ellas se camuflan bien en las flores merced a su color, su estructura corporal, o ambas cosas.
El Saltamontes
Los saltamontes miden entre 3 y 13 cm de longitud cuando son adultos. Las crías se parecen a los adultos, pero carecen de alas. Algunas especies experimentan cambios de color estacionales y son verdes en ciertos momentos y rojas o color castaño en otros. Los saltamontes son parientes muy cercanos de los grillos y los machos producen sonidos similares a los de éstos. También producen sonidos las hembras de varias especies.
Al contrario que los verdaderos grillos y los saltamontes de antenas largas, los de antenas cortas generan el sonido frotando sus patas traseras o la parte delantera de sus alas contra otras partes de su cuerpo. Estos insectos tienen órganos auditivos; sus tímpanos son unas superficies claras y circulares situadas en el abdomen, detrás de la articulación de las patas traseras con el cuerpo. Los saltamontes de antenas largas y los grillos tienen los órganos auditivos en las patas delanteras.
Los saltamontes pigmeos son los más pequeños y se caracterizan por la presencia de un escudo dorsal muy alargado. Los saltamontes de antenas largas se caracterizan por sus antenas, que sobresalen de la parte trasera del cuerpo. Las hembras suelen poner sus huevos en arbustos bajos o en grietas de la corteza de los árboles. Estos saltamontes incluyen al saltamontes verde, ampliamente difundido en Europa, norte de África y Asia.
Se trata de un saltamontes de notables dimensiones, con una librea de color verde intenso, gracias a la cual puede disimular su presencia entre las hierbas de los prados. A veces, cuando se presenta un gran número, puede ocasionar graves daños en los cultivos. También se incluye en este grupo al saltamontes longicornio. Otra especie muy común en Europa es parecido al saltamontes verde pero más robusto y vigoroso y con coloraciones que van de pardo a verdoso. Tiene predilección por el trigo y a veces, se presenta en grupos muy numerosos causando graves daños en los cultivos.
Los saltamontes de antenas cortas son las langostas verdaderas (saltamontes migratorios) y se caracterizan por la longitud de sus antenas. Las hembras ponen los huevos en agujeros perforados en el suelo durante el otoño. Los huevos se abren en primavera y las crías alcanzan la madurez en julio o agosto. Cuando un saltamontes no migratorio se reproduce con excesiva rapidez para los recursos alimentarios disponibles, se vuelve migratorio y experimenta grandes cambios en su forma.
Los saltamontes rojo y azul reciben este nombre por la coloración interna de sus alas posteriores que es roja y azul, respectivamente. Estos saltamontes son prácticamente invisibles en reposo pues imitan perfectamente el ambiente circundante gracias al color grisáceo de sus libreas. Cuando se avecina un peligro realizan un salto, al tiempo que despliegan sus alas posteriores. El destello repentino de color logra desorientar al enemigo.
La langosta migratoria se encuentra distribuida en todo el mundo bajo la forma de varias razas geográficas. Cada raza presenta dos fases que difieren en cuanto a forma, color y costumbre: la fase migratoria (gregaria) y la fase sedentaria. Determinadas condiciones, como la disponibilidad de alimento, hacen que pasen de una fase a otra. En España no pasa de la fase sedentaria, sin embargo constituye verdaderas plagas en los países tropicales y subtropicales. Una langosta del norte de África que pertenece a esta misma familia pudo ser la especie descrita en la narración bíblica sobre las plagas de Egipto.
Algunas especies de langosta se comen y son consideradas exquisitas en muchas partes del mundo.
Las Abejas
Como las avispas, la mayoría de las abejas hembra tienen aguijón funcional. Presentan un aguijón recto y provisto de pequeños dientes microscópicos de manera que, cuando lo introducen en su presa, queda fuertemente anclado al cuerpo de su víctima. Al intentar sacarlo, la abeja se desgarra parte del abdomen y muere al poco tiempo. Al contrario que las avispas, no obstante, dependen del polen como fuente de proteínas y del néctar de las flores como fuente de energía. Las hembras adultas recogen polen sobre todo para alimentar a sus larvas, aunque los adultos también se alimentan de él y del néctar.
El cuerpo suele ser muy velludo; una adaptación a la recolección del polen. Muchas abejas tienen en las patas posteriores unos grupos de pelos que forman una especie de cestillo con el que ayudan a la recolección del polen que se deposita en todo el cuerpo. Otras abejas transportan el polen en un grupo de pelos situados en la parte inferior del abdomen. El polen que inevitablemente pierden al ir de flor en flor es importante para las plantas porque parte de él cae sobre los pistilos de otras flores de la misma especie, produciendo una polinización cruzada. Las abejas son los principales insectos polinizadores.
Una gran mayoría de las especies de abejas son solitarias: cada hembra hace su propio nido y almacena provisiones para sus larvas. Algunas abejas, en cambio, son comunales. Son como las abejas solitarias, pero varias hembras pertenecientes a la misma generación comparten el mismo nido, construyendo cada una sus propias celdillas para alojar los huevos, larvas y pupas. Unos cuantos tipos de abejas son semisociales: viven en pequeñas colonias, de dos a siete miembros de la misma generación, formadas por una reina, o principal ponedora, y por varias trabajadoras.
Probablemente sean 1.000 o más las especies de abejas que viven en pequeñas colonias formadas por una reina y unas cuantas hijas trabajadoras, entre las que las castas son casi indiscernibles. Estas especies forman colonias provisionales que suelen disgregarse en otoño; sólo la reina sobrevive al invierno. Los abejorros son un ejemplo familiar. Las abejas eusociales ('realmente sociales') viven en grandes colonias formadas por hembras de dos generaciones: las madres (reinas) y las hijas (trabajadoras); los machos no desempeñan papel alguno en la organización de la colonia, pero son importantes para fecundar los huevos.
Las abejas primitivas, como las avispas de las que surgieron, son especies solitarias. Cada hembra construye su propio nido y sus celdillas, y llena cada una de éstas con una masa de polen humedecido con néctar o aceite. Cuando en una celdilla hay alimentos suficientes para alimentar a la larva hasta que alcance la fase adulta, la hembra pone un huevo en su interior y luego la sella antes de construir una nueva celdilla.
Las abejas comunales hacen nidos y celdillas similares, pero en su caso, cada nido (por un túnel excavado en el suelo) está ocupado por varias abejas. Las abejas semisociales y las eusociales más primitivas hacen también nidos y celdillas como los de sus parientes solitarias, pero la construcción y aprovisionamiento de éstas es, a menudo, una tarea conjunta.
Mantis Religiosa
Este insecto tiene su origen en el sur de Europa y pertenece a la familia de Mantidae.  Presenta una longitud de entre 4 a 6 cm y se trata de una especie terrestre y diurna.  Tiene la capacidad de girar la cabeza hasta 180 grados, además de dos ojos compuestos y tres ocelos en el medio que le facilitan un campo visual mayor. Sus patas delanteras poseen unas espinas para poder atrapar y sujetar sus presas y las traseras son cuatro.  También están provistas de alas.
Se alimentan de diversos insectos como moscas, arañas, grillos, polillas, e incluso entre ellas mismas.  Devoran a su presa por la cabeza y la atrapa con sus patas delanteras.  Se trata de un insecto muy voraz y habita en zonas cálidas, cultivadas y de matorral. Viven en ramaje o tallos de plantas.  Se encuentran gran diversidad de especies, la más común de las Mantidae,  es la Mantis Religiosa, suele ser verde o parda.  Por lo general, viven unos doce meses y al transformarse en adultas pasan un proceso de muda en seis ocasiones.

La hembra desprende feromonas que atraen inevitablemente al macho, que será devorado tras ser fecundada. Ésta puede ser copulada por más de un macho.  La duración es de unas dos horas y en la época otoñal  tendrá lugar la puesta de huevos, los cuales salen con una espuma que los protege al endurecerse.  En primavera los huevos se abren, de cada bolsita pueden salir unos 200, e incluso 300 huevos.

Cuando se sienten amenazadas, rápidamente abren sus alas para dar una imagen más amenazadora, y pueden mantenerse erguidas con las patas delanteras extendidas verticalmente. También dan sensación de ataque cuando coloca su tórax y sus patas delanteras hacia atrás.

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